Tienes dos maneras de pasar por esta vida: Desapercibido y sin meter ruido, o dando qué hablar y metiendo ruido.

Soy motero, meto ruido y no voy a dejar que te quedes aletargado en el sofá, al menos mientras visito tu localidad, tendrás la curiosidad de mirar quién llama a las puertas del infierno buscando guerra. ¿Pero guerra con quién? Guerra conmigo mismo, una guerra psicológica entre tú y la siguiente curva; espera imperturbable, o eso cree ella. Tú desgarras tus neumáticos al pasar por encima suyo. Ya la has vencido, una batalla menos; quedan las que tu rival quiera interponer entre tú y tu destino, destino por escribir; los destinos escritos son fáciles de leer, una vez tuviste la opción de cambiar tu sino, en mi caso lo cambio en cada trazada, en cada frenada, cada vez que esquivo un bache clandestino o un coche despistado.

Alguien nos puso en este mundo para ser felices, y yo soy feliz montando en moto. Intento pasar desapercibido, hay gente mala que te cobra por sus fotos pero su precio es muy alto. Es cuestión de escapar de la mirada recaudatoria por carreteras secundarias.

No hay sensación más satisfactoria que la de subirte a tu moto y salir de curvas. Es un vacío mental que te sumerge en una realidad paralela, te transporta a un nirvana espiritual y hace que tu cuerpo recupere la energía que le resta. Eso tan absurdo que la gente define como ganarse la vida, luchas tu jubilación, perdiendo las horas que te regalan en esta realidad.

No cuesta tanto ser feliz. Simplemente necesitas un par de horas para recargarte para otras tantas semanas. Durante ese corto espacio de tiempo en que tu moto y tú recorréis la apatía de algunos, disfrutamos de sensaciones apasionantes: miedo, alegría, euforia… Se me hace muy cuesta arriba pensar en dejar este mundo de cuero y gasolina quemada, tal vez no esté preparado. Tal vez no lo esté nunca, tal vez nací motero, o tal vez soy raro.

No necesito dosis de adrenalina, simplemente esto que algunos llaman locura a mí me gusta. Deslizarme como un felino agazapado, acechando a su presa. Me gusta ser motero, hay gente que se mete en este mundo con la idea de que los moteros son un fetiche para el sexo opuesto; tengo nombres de muchos que quitamos los asientos traseros porque no estamos en esto para pasear egocentrismos.

Si quieres saber qué es ser motero o motera, no busques un asiento trasero, busca una autoescuela. Una moto se disfruta en solitario pero acompañado; ¿contradictorio? No, simplemente la compañía está para cuando paras a tomar un café de esos intragables pero con una alfombra negra espectular que te lleva a ellos. Y eso que nadie la ha enderezado, esta más torcida….

Los moteros buscamos las carreteras por donde no circulan los coches; eso que para unos es una tortura para otros es su patio de recreo. Carreteras con más curvas de las que una mente ordinaria podría seguir siendo caval, carreteras olvidadas por algunos y veneradas por nosotros. Somos gente diferente, gente de todo tipo, donde la clase social o el poder adquisitivo no tiene cabida, gente que coge curvas, gente que vive el momento.

P.D. Dicen que la distancia más corta entre dos puntos es una línea recta, si el punto A es desde donde sales ilusionado y con ganas de alejarte, y el punto B no lo van a mover del sitio…… ¿nos vamos de curvas?

Atentamente @DESMO_adicto.

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