Una semana más llegan las Ráfagas, esta vez en semana de pre GP de Austin, la que puede ser la carrera que nos confirme muchas cosas. Pero eso es otro tema, nos llegara en la siguiente entrega. Hoy quiero hablarle de la esencia de las carreras.

Por: Oscar Gómez Almendro
Twitter: @oscarmotogp

Hoy me hago esta simple pregunta:¿Que es lo que nos atrae de ellas? Que nos hace ver a los pilotos como grandes héroes y guerreros. Envidiando su valor y determinación. Nos gusta el riesgo que corren, ya que a lo largo de la historia de la humanidad siempre hemos admirado a aquel que arriesga y busca el límite de aquello a lo que se dedica.

Los pilotos de MotoGP, Moto2 , Moto3 y SBK tienen nuestro respeto. Se juegan la vida en cada carrera, buscando en cada circuito de la geografía mundial el límite de sus maquinas y el suyo propio. Son 18 carreras al año que nos hacen vibrar y levantarnos de nuestro sofá. ¿Pero cuál es la esencia real del motociclismo? Para algunos “pobres” el motociclismo es llevar la ultima moto fabricada por su marca fetiche, con el mono último modelo, con el casco más caro que puedan encontrar y pasear al sol con sus monturas luciendo palmito. Una pena.

Cuando pensamos en la esencia del motociclismo, en  lo más básico y atrayente de nuestro deporte, a aquellos pocos que realmente admiran las motos, se le vienen a la cabeza tan solo dos letras: TT.

Cuenta la leyenda que entre Inglaterra e Irlanda existe una isla dedicada a en su totalidad a unas carreras de motos solo aptas para verdaderos valientes. Que cada año llegan allí decenas de pilotos ávidos por demostrar y demostrase. Que son capaces de de rodar al límite, con sus monturas, en una vuelta a dicha isla.

La Road Races, (carreras urbanas) tiene a su mejor y más conocido estandarte en la Isla de Man, un reducto casi exclusivo para este tipo de carreras. Un circuito que envuelve y abraza en su totalidad a esta pequeña isla, en donde su negro asfalto serpentea entre prados y montañas verdes. Pero también lo hace entre las casas, los setos y cualquier cosa que pareciera asomarse al paso de estos locos gladiadores de dos ruedas.

Algunos de los “señoritos” de las carreras en circuito han asomado sus nobles vestimentas y lujosas maquinas, para llegar todos a una misma conclusión: Los pilotos que aquí corren son todos escritores de las leyendas que cada año allí transcurren.

Un gran piloto de los GP al que llaman “Il Dottore”, le dió una vuelta a la isla en el año 2014 en una flamante Yamaha R1. Al terminar, solo comentó: ” … Todos los pilotos del TT tienen algo en común: Su mirada de locos…”. “Tienes que ir a la Isla para comprender mejor la carrera. Cuando fui, me encantó ver el cartel que decía: ‘Si no te gustan nuestra reglas, sale un barco cada media hora'”

Y miren que el Capi conoce el sitio…

Sin pensarlo mucho, esta carrera seria una pesadilla para la famosa Comisión de Seguridad de MotoGP. ¿Os imagináis a Loris Capirossi haciendo el recorrido en una lujosa SUV de BMW revisando las curvas más peligrosas?  Sería un espectáculo.

Pero algo que nos atrae más incluso que la lucha del piloto y la maquina contra tan peculiar trazado. Es el ambiente y relación que existe entre los participantes de esta carrera. Es algo que hace tiempo, por desgracia, ha desaparecido casi por completo del circo del mundial de Velocidad: No es otra cosa que el compañerismo y el respeto entre participantes.

Siendo una prueba con unos riesgos más que evidentes, una carrera que ha cobrado mas  de 252 almas pedidas (incluida la de Santiago Herrero en 1970), existe un respeto y compañerismo entre los participantes muy difícil de ver en otras competiciones. Esto debe ser por lo básico de los sentimientos que allí se congregan. Pilotos de renombre mundial del TT, como John McGuinness, los hermanos Michael y William Dunlop, Guy Martin o Ian Hutchinson, son auténticas bestias de esta isla pero se codean con el resto como iguales, porque saben que el riesgo es el mismo para todos. Esa sensación de camaradería sería impensable ver una foto como esta en un GP…

Por todo esto, las Road Races encarnan a mí entender la esencia básica del motociclismo: Compañerismo, riesgo, motos, el bajarse de la moto y comentar con los amigos las últimas curvas, discutir sobre la mejor manera de subir un puerto etc… La verdad que muchos sueñan con ir a un GP en Jerez, en Assen, o en Brno. Y no niego que no sean grandes santuarios del motociclismo. Pero aquel que de verdad quiera ver y sentir el espíritu motero, deberá ir a la “Mecca” de las carreras en motos: El TT de la isla man.

¿Solo dos letras? Me temo que no. El Tourist Trophy es mucho más. Este año tenemos una nueva oportunidad de ir a vivirlo el próximo 3 de Junio, cuando los locos de mirada perdida se darán cita una vez más, para ver si alguno de ellos logra inscribir su nombre en la historia de prueba.

Un sueño sería poder sentarse junto a la estatua de Joey Dunlop y ver pasar a los gladiadores del siglo XXI. Por mi parte, estoy seguro que lo haré realidad. Para eso están los sueños. Para seguirlos y conquistarlos.

Me despido de vosotros, recordándoles que este fin de semana es fin de semana de GP. Es hora de ver a otros locos dándolo todo. Como siempre me despido con Ráfagas y hasta la próxima

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