Nos acostumbramos a verte  andar a más de 300 kilómetros por hora montado sobre tu moto, por lo que parece irreal, incomprensible y subjetivo ver acaba tu vida de esta forma, montando una bicicleta… No tenía que terminar así.

Por: Ricardo Rojas
Twitter: @Rick_VZLA

Así te nos fuiste Nicky Hayden, así nos dijiste adiós campeón, no en las amadas dos ruedas que siempre llevaste al límite, sino en otras dos mucho más finas y menos rápidas, que en la mayoría de las ocasiones representan alegría, paz y tranquilidad.

No pretendo culpar a nadie, ni saber si fuiste o no el responsable, prefiero quedarme con la imagen de aquel campeonato 2006 en la que venciste a mi ídolo y en la que a partir de ese momento te ganaste mi respeto.

Para mi eres y siempre serás parte de la historia bonita del motociclismo, de ese deporte que levanta pasiones y el que todos los apasionados a este mundo nos gustaría practicar, pero que no tenemos el coraje ni los cojones para arriesgar nuestra vida cada fin de semana en una pista y eso es lo que te hace diferente, te hace grande… te hace inmortal.

Nicky tu nombre quedará por siempre en nuestros corazones y estará grabado en las páginas doradas del motociclismo mundial. Ahora te toca competir en otro paralelo y quizás también seas campeón del cielo…

Gracias por todo campeón…

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