Dejó atrás el momento más difícil de su vida. El piloto español volvió a rodar sobre el trazado de la famosa isla cuatro años después de su trágico accidente, llevando una moto de la Universidad de Nottingham. “Las lágrimas se me saltaban de los ojos”, reconoció

Por: Ricardo Rojas
Twitter: @Rick_VZLA

Dicen que los recuerdos son imborrables, pero para el español Antonio Maeso se trataba de dejar atrás un amargo recuerdo, un terrible episodio que hoy día se transformó en un reto de vida. Luego de cuatro años de aquel terrible accidente que casi le cuesta la vida, el almeriense volvió a rodar sobre el asfalto de la Isla de Man, confirmando así su participación en la famosa competición de talla internacional.

Sin embargo, su regreso no ha sido nada fácil, tres años de una dura recuperación, sobre todo en su maltrecha pierna derecha, además de los múltiples inconvenientes mecánicos con su moto, han hecho que su toque con el asfalto sea todo un hito, ya que el español logró una hazaña que muy pocos pilotos han conseguido después de haber tenido un accidente grave en la montaña.

Maeso, que viene de competir en la International North West 200 en el norte de Irlanda, con su proyecto ‘Bits and Pieces’,  mediante el cual hizo participe y difundió en YouTube el proceso de la preparación de su motocicleta artesanal bautizada BB 8, en analogía al nuevo droide de la serie de películas de la Guerra de las Galaxias, llega a la Isla de Man para montar la moto eléctrica de la Universidad de Nottingham.

Según nota de prensa del equipo, la vuelta de Maeso ha sido muy apreciada por el público de la Isla de Man y los cientos de españoles que estos días visitan la carrera no paran de felicitar al almeriense por su valentía y dedicación.

“Ha sido una mezcla de sensaciones como solo puede ocurrir en un circuito y en una isla como esta. Por un lado concentración máxima en un circuito que no permite errores lo cual me ha transportado inmediatamente al estado mental de mis múltiples vueltas y años de participación en la carrera. Le iba hablando a la moto, le iba diciendo que esta vuelta había que terminarla como fuera porque era la vuelta de mi vuelta, es decir, teníamos que completarla y ser capaces de terminarla porque significaba cerrar un círculo de una recuperación terriblemente larga y dolorosa y olvidar un tiempo pasado no demasiado agradable”, detalló el piloto tras bajarse de su moto.

Recordó que al pasar por el sitio de su accidente se le “encogió el cuerpo” pero igual así logró tomar la curva, para, a  partir de ahí,  olvidar “siempre lo que pasó allí”.

“Me costó mantener la concentración ya bajando de la montaña y terminando la vuelta porque las lágrimas se me saltaban de los ojos y era imposible contener la emoción. He volado y arriesgado tanto en ese circuito durante tantos años que las emociones aparecían a borbotones en mi cabeza”, expresó.

“Doy las gracias a todos los que de alguna manera me han empujado a conseguir esto en este largo y arduo camino”, concluyó Maeso, quien ahora debe completar su participación en la carrera con los dos entrenamientos que le quedan de una vuelta y la carrera de motos eléctricas el miércoles a mediodía.