En un mundo en donde las Hondas y las Yamahas cada dia se asemeja mas a una MotoGP, Mash presenta una vintage cafe racer que evoca las epocas doradas del motociclismo

Por: Oscar Gómez Almendro
Twitter: @oscarmotogp

Que las café racer están de moda es algo que a nadie se le escapa. Son motos que se ven por todas las ciudades y de unos años a esta parte su proliferación en más que evidente. Es un tipo de moto que está enfocado a un cliente que no busca la ultima tecnología, que no sea amante de las prisas y que quiere disfrutar de salidas cortas y relajadas. Eso sí, marcando mucho su estilo.

¿De donde viene esta moda o esta corriente? Todo comenzó en la década de los 50 en la vieja Inglaterra con los rockers, que eran tipos que personalizaban sus motos Triumph, Vincent o BSA cambiando artículos como escapes, estriberas, y cromados. También eliminaban todo lo que en la moto no fuese imprescindible, realzando en importancia estética las partes esenciales de la moto como su motor, los cromados, o el chasis.

Hoy en día los amantes de este tipo de moto tienen dos opciones: O buscan una moto con una larga trayectoria vital y que actualmente no esté en su mejor momento y darle una nueva vida remozándola y haciendo tú mismo la preparación (sea inglesa o de cualquier otro lugar). Esta opción es la más clásica. Pero si no tienes el tiempo o la paciencia para armar tu cafe racer como un Lego, puedes acercarte a una de las marcas que actualmente fabrica motos con esta filosofía y comprarla recién horneada. Con toques en sus piezas de modernidad pero manteniendo su espíritu intacto, pudiendo personalizar todos sus acabados, pinturas tipo de depósitos etc…

Si tiene la suerte de ir caminando por la calle Martin de los Heros, en Madrid, te llevaras una grata sorpresa. En uno de mis paseos me encontré con los distribuidores de la moto protagonista de esta prueba: Heros 66. Ellos son los distribuidores de la Mash, una fabrica de motocicletas francesa perteneciente al grupo SIMA, mientras que la fabricación corre a cargo de Qingqi Motorcycle en China. Entre su pequeño pero vasto catalogo, me presentaron su TT40.

Entrar en aquella tienda es como pasar a otra dimensión en donde parece que el tiempo pierde su importancia y corre más despacio. Es un lugar que rápidamente te envuelve en todos los sentidos: Sus techos altísimos, las estanterías de madera donde están las piezas en donde puedes ver las partes y piezas que puedes usar en tu proxima Mash como depósitos, faros etc; como para ti, con multitud de cascos, camisetas, chaquetas y demás. Es un lugar donde puedes tomarte un café y sentir como poco a poco te vas introduciendo en el ambiente de las café racer, Y en lo que menos te imaginas, estas inmerso en esta filosofía, en esta forma de ver las motos.

Tras un rato de cafe y conversa, llegó la hora de conocer a la protagonista de esta prueba: La TT40. Sin que me quede nada por dentro, he de decir que su estética enamora a primera vista. Es una moto de líneas curvas, con depósito alargado y, como en los viejos tiempos ingleses del Ace Cafe en Londres, luciendo las partes importantes como el motor, los amortiguadores, los intermitentes. La moto que utilizamos en la prueba no es totalmente de serie, ya que se trataba de un acabado especial realizado por los preparadores de Heros 66. La pintura de nuestra compañera de prueba es gris con los logos de la marca en los laterales y con un colín monoplaza, que le da aún más un aire deportivo. Las que se comercializan son las que habeis visto de color granate, con asiento para dos personas.

Lo primero que llama la atención es su motor monocilíndrico de 400cc. Es un viejo conocido del mundo de la moto ya que es de origen Honda y era el que le daba vida a las XL 400 de hace algunos años, con algunas modificaciones. Tiene un cárter seco, con 4 válvulas, refrigerado por aire y cinco velocidades. La TT40 declara 27Cv con un régimen máximo de 6.500 rpm, con un peso en vacío de 156 Kg.

Con estas cifras es fácil ver que se trata de una moto para un uso urbano con pequeñas salidas esporádicas. Es una moto sencilla, pero monta algunos toques más modernos: Trae una inyección electrónica Delphi así como encendido electrónico, frenos de disco en ambos trenes, con latiguillos metálicos y ABS desconectable. La gran baza es, sin mucha duda, su estética setentera; haciéndonos recordar las motos de Hailwood, Ago o Sheene, cosa que la marca busca y de la que eres totalmente consciente en el momento que te sientas en ella por primera vez: La posición de conducción es deportiva, con los semi manillares y las estriberas retrasadas.

Tenemos los mandos en su posición natural, pero con dos esferas en donde queda claro lo austero del concepto café racer: Como las Triumph Bonneville de los 60’s, son relojes de fácil lectura, con la velocidad en el izquierdo (en millas o km), como el cuenta revoluciones en el derecho. Aun asi, los toques modernos se ven aca al tener los testigos de intermitentes y ABS en el izquierdo, como los indicadores de reserva de gasolina, chivato del motor y punto neutro a la derecha. Un punto muerto que a veces cuesta encontrar en la caja de 5 velocidades. Lo mas llamativo de la TT40 es el conjunto óptico con la cúpula. Aunque pareciera ser estética, la cúpula tiende a ser muy funcional desde la parte interna, protegiendo la cara de los elementos. El aire retro en la Mash se ve con los espejos laterales en los puños de los semi manillares. Cuesta algo adaptarse pero la visión es aceptable.

La parte trasera de moto va en una línea minimalista: Solo sobrepasada por el hecho de llevar un escape con salida doble, una por cada lateral. La amortiguación, al igual que el resto de la moto, esta al descubierto con los dos muelles. La parte de luces traseras esta coronado por un faro central redondo y dos pequeños intermitentes.

Tras la inspección, la ponemos en marcha para salir a disfrutarla. Inmediatamente el sonido es justo lo que esperábamos con el motor monocilíndrico y la doble salida de escape.  Mash logran una sinfonía de sonido que es la perfecta para esta pequeña retro racer urbana. El embrague es de tacto algo duro y debes acostumbrarte a la personalidad de este motor. En el momento que engranas la primera marcha te cambia el chip en la cabeza, pasas de la conducción urbana a una relajada que hace que disfrutes de los paisajes urbanos, a los que muchas veces no les prestamos atención.

Seamos honestos: Esta máquina está concebida para ser admirada y no corrida. Para dejarse pavonear y no andar de carreras de esquina a esquina como en el “Joe Bar”. Me quede sorprendido de que en los días que disfrute de ella, que hasta perdí la cuenta de las fotos que me hicieron en semáforos y terrazas. Su aspecto vintage hace que volteen muchas miradas. Así que a donde valláis con ella, donde aparquéis o donde hagáis una pequeña parada, ten por lo seguro que algún curioso se os acercara a pediros permiso para fotografiarse con ella. O solo a deciros lo bonita que es. Sin duda no pasareis desapercibidos en ningún sitio. Es una cazadora de miradas, pero esa es una de las señas de identidad de las café racer puras.

Una vez hecho el photocall de terrazas y semáforos por las calles de Madrid, me dispongo a salir en dirección a casa, está claro que no es una moto para ir por autovía, pero aun así encaramos la M30 dirección carretera de Andalucía. Aunque sea una moto “concebida” para transito urbano, en la prueba de carretera la TT40 logra mantener el tipo. Es verdad que las prestaciones no son las de una súper deportiva, pero son aceptables para alguna escapada. Eso sí, ni circulando por carretera te librara de las fotos desde algún coche, es un imana para las miradas, eso seguro. El consumo de la moto es realmente contenido y, teniendo en cuenta que monta un depósito de 16 litros, te dará margen para distanciar las visitas a la gasolinera a repostar.

La velocidad punta no es su fuerte. Pero puedes mantenerla a 120 Km/h sin mucho problema. Una vez hechos al tacto del cambio todo fluye con facilidad, los frenos con cuatro pistones por disco son más que suficiente para frenar esta café racer. Los asientos de la version de serie son bastante cómodos y con un magnifico acolchado, pero la unidad que probamos tenia un sillín “mas deportivo”. Ergo, duro.

En definitiva la Mash TT40 es una moto enfocada a un mercado emergente: De personas que no quieren el engorroso proceso de armar una cafe racer, aunque también cautiva a la gente que quiere disfrutar de una conducción relajada, con una mecánica sencilla y una estética espectacular. Lo mejor de todo es que pueden adquirir todo esto al costo del primer lote de piezas que necesitas para armar una CB750F: El precio es más que contenido y competitivo 5.550 €. La recomendamos como una moto ideal para iniciarse: Ya que no supone una fortísima inversión, es muy sencilla de mantenimiento y no tiene unas prestaciones que exijan ser un experto piloto. Simplemente te sientas y la disfrutas circulando.

Si buscas una moto normal (MX, Scooter, Maxi, etc), cualquiera de las web que existen actualmente os podría ayudar. Pero si lo que buscas es una moto diferente, de estética impactante, con un obvio throwback al Ace Cafe, el Rock and Roll y los Ton Up Boys,  y a buen precio para moverte por la selva de concreto, esta es tu moto. No dudes en entrar en su web www.mashmotorspain.com o pasar por el distribuidor que está en la C/Martin de los Heros 66 de Madrid. Estoy seguro que, una vez dentro de la tienda, te sentirás atraído de forma irremediable hacia esta marca. Si al final decides acercarte por allí es posible que nos encontremos y tomando un café, pasaremos la tarde hablando de motos.

 

 

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