Un año de MotoGP se vuelve a cerrar, con alegrias y lastimas. Con ganadores y perdedores. Pero siempre presente que mañana el circo volverá a abrir las puertas.

Por: Maite Huertas Fernández
Twitter: @maiitearalla13

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La dura despedida de todos los años que cada vez cuesta más debido a que cada año vamos dejando atrás nuevas cosas. Este año nos toca despedir a grandes pilotos como Álvaro Bautista o Scott Redding y a una leyenda, Dani Pedrosa. Además de las despedidas de los pilotos que suben de categoría o cambian de marca, mecánicos o incluso de número.

Pero dejemos a un lado lo que nos viene y echemos la vista atrás. En vista general esta temporada ha estado muy igualada y eso es lo que la ha hecho más especial y emocionante. En cada carrera hemos podido ver tres o incluso cuatro marcas jugándose el podio.

 

Esta temporada empezaba bajo los focos de Qatar con Dovizioso en lo más alto del podio, todo hacia apuntar a que este año también iba a jugarse el título con un Marc que quedó segundo, e incluso nació la esperanza del décimo título de Valentino Rossi al quedar este tercero. Tras la larga espera de invierno, estos guerreros nos dieron un gran inicio, y es que en las tres primeras carreras, vimos hasta 8 pilotos distintos subirse al podio. Pero a medida que la temporada seguía las cosas comenzaron a complicarse para algunos. Hubo carreras de todos los tipos, para olvidar como la de Argentina, para recordar y de las que te hacen vibrar como la de Assen con mil adelantamientos, salvadas, cuerpo a cuerpo. También vimos la primera victoria de Jorge Lorenzo con Ducati en Italia, que repitió una semana después en Cataluña. Alemania ponía fin a la primera parte del mundial con Márquez líder con 46 puntos de ventaja.

En la segunda parte pudimos ver batallas Ducati vs Honda, además de las Suzuki. Pero el gran problema lo tuvieron las Yamaha, que empezaban a descolgarse de la posibilidad del mundial. En Gran Bretaña nos quedamos sin carrera por culpa del asfalto que no drenaba bien, y todos sabemos cómo es el clima británico. Conocimos un nuevo GP, Tailandia, donde pudimos ver una gran carrera que se llevó Marc, y unos grandes aficionados ya que fue la primera carrera donde no se oyeron pitidos. Y este es un tema muy serio a la par que triste, ya que todos los pilotos se merecen un mínimo de respeto, ya que parece que a mucha gente se le olvida que con una caída pueden hacerse bastante daño o incluso morir y solo somos conscientes de estas cosas cuando pasan, y ahí ya es tarde.

Ya en Japón… Marc Márquez se convertía en campeón del mundo, logrando una hazaña de 7 títulos mundiales con 25 años… 5 de ellos en MotoGP.

Valencia fue la despedida definitiva para tantas cosas… Pedrosa fue nombrado leyenda, Bautista diciendo lo injusto que es que no tenga moto en el mundial de MotoGP, y tiene razón, ya que en Australia cuando le dejaron la moto de Lorenzo vimos de lo que fue capaz quedando cuarto a cuatro segundos de viñales, que volvíamos a ver ganar a la Yamaha después de más de un año.

Todos los domingos del GP de Valencia se funde alegría, nostalgia, tristeza, y ganas de que empiece la nueva temporada. Yo solo espero que 2019 sea un año con más adelantamientos y menos caídas. Con más emoción y ganadores. Y sinceramente… qué más da la nacionalidad del piloto, el numero o incluso el nombre, cuando un piloto consigue una victoria o un podio por primera vez en su vida y se emociona, solo queda aplaudirle y emocionarnos con él, porque detrás de esas lagrimas hay mucho sacrificio y esfuerzo, y visto como está el nivel hoy en día, no es fácil llegar.

Muchas gracias 2018 por todos los momentos que nos has regalado, pero ahora toca decirte adiós, te hemos disfrutado pero ya nos viene 2019, que quién sabe lo que nos espera.

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