En esta ocasión tengo la suerte de poder probar una moto de una marca que ha marcado la historia del motociclismo mundial, se trata de la Indian Scout Bobber.

Por: Oscar Gómez Almendro
Twitter: @oscarmotogp

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Indian lleva construyendo su mito desde 1902, cuando su fundador George M.hendee y Carl Oscar Hedstrom se unieron para crear la marca, la primera moto salió de la fábrica al poco de su unión y comenzaron a escribir su historia.

La competición siempre ha estado cerca de la marca e competición allá por 1911 coparon los tres puestos del pódium en el Isle of Man Senior Tourist, ya en 1907 desarrollo su motor bicilindrico en V de 42, lo que les convirtió en sinónimo de moto americana.

Después de pasar la gran depresión fue en 1953 cuando se ven obligados a parar la producción, desde entonces hasta ahora ha pasado por varias manos, en 1955 las Royal Enfield lucían en estados unidos la insignia de Indian, después paso por varios propietarios, pero fue desde no hace mucho, 2011, que Polaris se hace con la propiedad de la marca y esa dispuesta a ponerla en el lugar del mercado que merece.

INDIAN SCOUT BOBBER

En este caso probamos la que puede ser la moto más icónica de la marca, la Scout Bobber, una moto muy peculiar y muy reconocible, un solo asiento, sin apenas nada que cubra sus chasis, rueda delantera casi del mismo grosor que la trasera y muy baja.

La publicidad de esta moto en 1920 ya dejaba claro que era una moto hecha para durar y muy robusta, esta decía “Una Indian Scout no se puede gastar”, esto define la esencia de la marca y en concreto lo que significa este modelo.

Lógicamente muchas cosas han cambiado desde aquel modelo hasta el de ahora, sobre todo, no podía ser de otra forma, la tecnología ha avanzado mucho, pero también es cierto que en espíritu de este modelo está totalmente intacto desde hace más de 90 años.

Lo primero que nos llama atención es su tamaño, es una moto que aun siendo muy baja es larga, y el protagonismo del motor es indiscutible en su diseño, guarda la línea original fielmente, así como los escapes, dos muy largos, pintados de negro mate y con unas tapara con estrías para refrigéralos, colocados muy bajos.

En cuanto a estética la moto tiene algunos cambios respecto a sus hermanas, como el guarda barros delantero pequeño, y el trasero muy recortado, así como la careta delantera del faro, la cual es una pieza de metal, esta es otra característica esta moto, todo lo que parece metal, lo es.

El motor sigue siendo un motor en V, de 1130 cc y un rendimiento en cuanto a C.V. entorno a los 95, cifra más que suficiente para este tipo de moto. Con un par de 98 Nm a 5.900 rpm, además ambos cilindros vienen pintados de negro con un perfilado cromado así como las culatas con el mismo color, que le hacen simplemente precioso, la transmisión es por correa dentada.

En el tema de amortiguación, llama la atención la trasera a cargo de dos amortiguadores de muelle y una horquilla delantera de tipo cartucho, que junto con los neumáticos 130/90-16 delante y 150/80-16 detrás crean un conjunto que define a este tipo de moto. Los muelles son algo duros, pero esto también es parte de su carácter.

El marcado de la moto es una única esfera redonda con una marte analógica y otra digital, la primera tiene los chivatos habituales de luces, punto muerto, intermitentes y en este caso añadimos uno, en rojo, que se encenderá cuando ese la pata de cabra extendida
La parte digital en sencilla encontramos el cuenta km, tanto parcial como total, así como el nivel de carga de la batería, la temperatura y las RPM. No dispone de marcador de nivel de gasolina, asique deberás estar atento al chivato naranja que se enciende cundo esta entra.

La tecnología ha llegado a este modelo en forma de ABS, es la única ayuda a la conducción que tiene, realmente no necesita más, nada de control de tracción ni modo lluvia, esta moto es sin duda única, de la seguridad en la frenada se encarga en ambos trenes, tanto delante como detrás, uno discos de 298 mm. La diferencia es que el disco delantero es “mordido” por una pinza doble y el trasero por una simple.

El depósito de gasolina es otro de los protagonistas con la forma típica y una capacidad de casi 13 Litro, cifras aceptable para un consumo que deberás controlar con el puño derecho, este enlaza perfectamente con el único asiento del que dispone esta moto, que es, todo hay que decirlo, muy cómodo.

Salimos a circular con ella, llega el momento de ver como se mueve, necesitaras unos metros para adecuarte a la posición de los reposapiés y a su altura, es una sensación “diferente” el estar tan cerca del suelo.

El peso de esta moto ronda los 250 Kg en lleno, pero una vez puesta en marcha parece que se aligera, siendo sorprendentemente ágil en el uso urbano, na mención especial hay que hacer a sus espejos retrovisores, están instalado al final del manillar a modo de contrapesos, en otro modelos que probamos de otros fabricantes, estos no era muy efectivos debido a las vibraciones, en este caso no existen y su visibilidad es perfecta.

Su habitad natural son las carreteras abiertas, tengan más o menos curvas, pero lo que es seguro es que está pensada para hacer km de forma relajada, nada de prisas, solo disfrutar del camino, no importa llegar rápido sino vivir la carretera. Es sin duda una moto concebida para disfrutarla, sin prisas ni estrés, un escape perfecto para huir de la rutina.

Además si tenéis la oportunidad de pasar por alguno de los concesionarios Indian veréis que es como entrar en otro mundo, accesorio para la moto y para ti por todas partes, podrás salir de ellos con el kit completo, diferenciándote de los demás con una moto única.

INDIAN

 

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