En menos de 72 horas, tres personajes que marcaron mi vida en tres épocas distintas ya no existen en este plano. Estas son mis palabras de agradecimiento a ellos por guiarme en mi vida.

Por: Alex Reyes
Twitter: @EthanGilles

Cuando tenía seis años, nació mi affaire con el séptimo arte. El cine y lo que exhibía se convirtió en una parte fundamental de mi vida.

Una de las primeras películas que pude ver, y de la cual tengo gratos recuerdos, fue “Moonraker”. Con esa película de Lewis Gilbert caí enamorado del concepto del Agente 007 James Bond. Me tocó conocer las aventuras del ficticio agente con licencia para matar con Roger Moore. Pero no era la primera vez que me tropezaba con el actor británico. Ya en televisión lo había visto en el personaje de Simon Templar y “El Santo” que era una versión “descafeinada” de 007. Pero su charm y su puesta en escena me enamoraron del personaje y de todo lo que envolvía.

Diez años después, en mi adolescencia, llegó a mis manos el album “Superunknown” de la banda de grunge estadounidense Soundgarden. Canciones como “Black Hole Sun” y “Spoonman” llegaban directo a mi alma rebelde, gracias a la guitarra de Kim Thayil y la voz aterciopelada de Chris Cornell. En medio de la vorágine del movimiento grunge, este disco marcó una ruptura de lo que escuchaba en esa época y lo que me define el dia de hoy.

Diez años después, ya todo un adulto, y en medio de la dictadura “doohanesca” de Valentino Rossi, me toco conocer por la TV a un chico de Owensboro (Kentucky, Estados Unidos) con el nombre de Nicholas Patrick “Nicky” Hayden. Para esa época estaba en medio de mi proceso de estudio intensivo de lo que era la Formula Uno y todo lo que conllevaba, pero la historia de un chico salido del campeonato de AMA y que llegaba a la carrera de Portugal en la punta del campeonato llamo mi atención.

Un americano bastante molesto…

En la mañana de ese dia, con el circuito de Estoril como campo de guerra, se me partió el corazón cuando Dani Pedrosa (en su año de novato) se llevaba por el medio al estadounidense y sepultaba sus chances para ser campeón. Vi como Hayden, tras levantarse de la leca lanzaba cualquier cantidad de improperios al cielo, lamentándose de la oportunidad perdida. Pero a buenos chicos, siempre se le da una oportunidad de continuar. Gracias a un inspirado Toni Elias (y en pequeña parte a los Michelin Race Specials que calzaba y que Pedrosa había desechado en la mañana) Hayden le tocaba definir en Valencia su futuro dentro del MotoGP.

En Valencia, Rossi fallaba de manera no característica y se caía, dándole a Nicky en bandeja de plata el Mundial de 2006. Cuando cayo la bandera a cuadros, Hayden exploto todos sus sentimientos que tenia guardados en la vuelta de honor al nuevo campeón de MotoGP. Para aquellos que lo vieron en vivo o por televisión, tienen que tener un corazón de hielo para no tener sentimientos con el “Kentucky Kid”.

Entre lagrimas, alegría, incredulidad y soberbia, Hayden logró meterse a todo un publico en el bolsillo y con eso nació su leyenda dentro del MotoGP. Pero eso no cambió en nada su personalidad, su humildad y su alegría de correr motociclismo. En una época en donde ver esas expresiones y esa cercanía humana era bastante escasa a nivel de las máximas categorías deportivas, Hayden logro con su calidez, su humanidad y su humildad convertirse en una generación de personas que estaban en bajo los reflectores que parecían humanas y no robots.

Pero la fortuna de Hayden no cambiaria después de 2006. Tras una epoca seca de Honda, Hayden haría mancuerna con Valentino Rossi y Fillipo Preziozi en Ducati, tratando de emular lo que hizo Casey Stoner en 2007. Pero la sonrisa nunca desaparecía y su humildad todavía estaba a flor de piel. De Ducati le tocó Aspar y de ahí su destierro al Mundial de SBK, en donde buscaba redención para regresar a MotoGP.

Con Honda pegó la campanada en Sepang el año pasado consiguiendo una victoria que era bastante esquiva para el piloto estadounidense. Cuando todo parecia que la mesa estaba servida para su resurgimiento como el ave fénix, un bizarro accidente de transito acabo con el sueño.

En mi idea del cielo, Hayden estará codo a codo con otro grande como lo es Marco Simoncelli con un Luis Salom en persecución no muy lejos de Showa Tomizawa, con Roger Moore viéndolo desde la zona VIP del circuito, mientras que Chris Cornell encabeza el festival musical post carrera. A todos ellos, que marcaron épocas distintas en mi vida, les estaré eternamente agradecidos. Moore me enseño a ser camaleónico, Cornell a tomar ese espíritu joven y dejarse llevar, y Hayden a siempre ser humilde y con una sonrisa en la cara, sin importar la situación. Cada quien, a su estilo, han llevado y perfilado a quien hoy, con 36 años pudo verlos hacer lo mejor de sus vidas.

Que descansen en paz Chris Cornell, Roger Moore y Nicky Hayden. Gracias por todo lo que me enseñaron.

Hasta una nueva oportunidad

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